“El Olimpismo es una maquinaria silenciosa, cuyo movimiento no cesa nunca”
Los antiguos griegos entendían el deporte como un arte con la misma categoría que la música, la danza, la poesía y la literatura, todas manifestaciones del espíritu y reflejo de la divinidad. La pintura, la escultura y la arquitectura eran simples artesanías, porque trabajaban la material y no el espíritu.
Geo Ripley retorna, de alguna manera esas aproximaciones helénicas y las procesa, las transmute en una mixture fracturada de base intricada y escabrosa que permite resenmatizar los iconos clásicos del deporte en material de reflexión contemporánea. Su trabajo en esta ocasión puede ser agrupado en cuatro propuestas:
1. La visión clásica, retrospectiva juvenil que apunta a un desarrollo múltiple.
2. Los dibujos, bocetos esenciales que se expresan en un figurativismo virtual, donde el blanco del fondo tiene tanta fuerza como el trazo quebrado.
3. La transmutación de los iconos, collages donde la textura se convierte en tectónica reverenciada a aquella Terra Nostra fractal y permite el transito entre imagen pétrea y la creación pictórica; y
4. Los tres trabajos conceptuales, que, a nuestro juicio, se convierten en el contrapunto dialéctico de toda la exposición.
En esta oportunidad se plantea una transmutación de la imago, como diría Lezama Lima, a través de la integración de la textura de la imagen al lienzo utilizando una técnica texturizada de matriz fractal en cuanto escabrosa y autosemejante, que provoca una unidad, a veces cargante, entre todas la obras que se refieren a la fuente clásica del deporte olímpico.
Cada obra es igual y diferente, lo que permite una lectura en varias capas, es como si se reconstruyera el concepto del deporte como imago, para recomponerse en los términos no solo contemporáneos sino, y principalmente, de futuro.
La parte conceptual de esta exposición , tres piezas pequeñas, tienen para mi una enorme significación, las entiendo como una especie de resumen de todas las reflexiones y búsquedas presentes en esta experimentación de Ripley.
La pieza objetual, real, se transforma en la idea, en el propio ideal olímpico, por un manejo conceptual de la cosa desde la virtualidad pictórica.
Finalmente la inclusión de una imagen taina, transmutada conceptualmente, termina de completar una visión olímpica que al mismo tiempo de hablar de lo universal hace énfasis en lo local.
De Olimpia a Kiskaya, como llamaban los aborígenes esta isla, ese seria el trayecto propuesto por Geo Ripley montado en conceptos, collages y readymades.
Omar Rancier
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