En este Espejo de la Pitonisa, vemos reflejada una imagen amplia de la humanidad doliente, sobre todo aquella cuyas espaldas africanas, taínas o, en general, tercermundistas, han servido de pasto a la voracidad del látigo colonialista en cualquiera de sus manifestaciones: desarraigo, esclavitud, exterminio, explotación, discriminación... Para ofrecernos esta perspectiva Geo Ripley no se vale del rigor historiográfico, sino de las expresiones más auténticas y espontáneas del alma de estos pueblos, principalmente de nuestros abuelos africa- nos, quienes, arrancados –secuestrados– de su tierra, y haciendo gala de una admirable capacidad de adaptación, trajeron al “Nuevo Mundo” su cultura, conservaron los rasgos fundamentales de ella y han logrado, como pueblo, sobrevivir a su infortunio.
Elementos como la tierra, el mar, el amor, la muerte y la lucha contra las adversidades de la naturaleza, entre otros, todo enmarcado en las creencias sobrenaturales –necesarias para comprender lo incomprensible–, están presentes en el contenido de este cancionero.
En esta obra encontramos las manifestaciones de seres humanos que, con sus manos, con sus brazos, con sus cuerpos, al igual que con sus espíritus, han sufrido los embates de la historia, contribuyendo a escribirla tanto en los momentos de rebeldía como en los de aparente sumisión, por lo que acertadamente su autor le ha puesto como subtítulo escritura del cuerpo.
José Amado Sánchez Penzo
En Espejo de la Pitonisa se combina los sonidos y las palabras para darnos una dosis de música arrebatada, originaria de un poeta telúrico, dueño de una rica intimidad.
Amado Alexis Chalas